Eran
jóvenes adolescentes
los
que fueron y lucharon
por
el país.
Obligados
a ir por la fuerza
pasaron
hambre, frío, dolor
y
miedo.
El
miedo más terrible de todos:
el
miedo a morir
ahí
en esas tierras perdidas.
En
su regreso se encontraron
con
otra pesadilla que no hubieran
imaginado
jamás.
Fue
otro dolor, fue otro frío
el
frío del silencio, del olvido.
Malena Wolman
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